Invierte hoy o sufre después

En lo que se refiere a la educación de nuestros hijos, invierte ahora o paga mucho más en el futuro.  Muchos padres de familia pueden decirte

las mil y una razones para justificar que no tienen tiempo para apoyar a sus hijos a obtener una buena educación.

  Claro que muchas de las razones son justificadas y comprendidas. 

Lo que no es comprensible es el creer que no habrá repercusiones serias hacia cada uno de nuestros hijos y ultimadamente hacia nosotros mismos, los padres.

Quiero explicar él porque es importantísimo invertir tiempo y esfuerzo hoy para que nuestros hijos obtengan una buena educación y a la misma vez, asegurar que el futuro traiga éxito académico para nuestros hijos, en la salud familiar, nuestra economía y el bienestar general de todos, especialmente nosotros,  los padres de esos niños.

Personalmente yo he vivido y observado familias donde el bienestar de la familia como unidad entera, está conectada  directamente al nivel de educación de los jefes de familia.  Y no estamos hablando de una generación solamente, en ciertos casos hay hasta 3 generaciones de una familia donde el nivel de educación de la familia entera es reflejado en el nivel económico social de la familia misma.  Claro que hay excepciones pero en la mayoría de los casos, aquellos que tenían un nivel de educación de al menos preparatoria, tenían más opciones para trabajar y así, contribuir al bienestar de sí mismos y la de sus familiares cercanos como padres, hermanos, pareja e hijos.  

En algunos casos extremos hay familiares que la mayoría de las veces no tienen un trabajo fijo y dependen de los padres, hermanos o pareja para subsistir al menos en la básico.  En la mayoría de los casos, son familiares que tienen un nivel bajo de educación y por eso sus oportunidades de trabajo usualmente son menos que las de una persona con más educación.  Además, cuando estos familiares llegan a trabajar, son en trabajos no estables y que por lo general no pagan bien.  En la mayoría de estos casos, esa persona adulta depende de sus padres que por mil razones y más, no pudieron asegurar que sus hijos tuvieran las herramientas para poder disponer de más oportunidades; en este caso de nuevo, sería una buena educación.

Como maestro y educador por más de 20 años, he observado como aquellos niños que no fueron apoyados eficiente y consistentemente por sus padres en lo que se refiere a su educación, llegan a ser adultos jóvenes con las manos y la mente atada por que no se hizo el esfuerzo necesario para haber asegurado la educación de esos jóvenes cuando eran niños. He visto como esos niños que tenían problemas aprendiendo cuando eran estudiantes en mi salón de clases, ahora los vuelvo a ver como adultos jóvenes que batallan para encontrar un trabajo donde tengan la posibilidad de ser autosuficientes.  También recuerdo aquellos estudiantes que les iba muy bien en mis clases.  Lo que más recuerdo de ellos es que tenían unos padres activos e interesados en la educación de sus hijos.  El buen nivel educativo y su interés por los estudios de esos estudiantes era el reflejo de las actividades de sus padres dentro del plantel de sus hijos en todo lo que tenía que ver con su educación.

Pero si mis experiencias como padre de familia, como tío de sobrinos que han batallado para lograr una educación digna, y como hermano y primo entre otros, o mi experiencia profesional como maestro no los convencen, aquí les expongo unas estadísticas que apoyan mis puntos de vista.

Por ejemplo, de acuerdo a unos datos proporcionados por el National Center for Educational Statistics de marzo del 2001, el 31% de aquellos que no terminan la secundaria viven en la pobreza a comparación de solo el 24% de aquellos que si la terminaron.  Hoy sabemos que la secundaria no es un nivel muy alto de educación pero al menos si ofrece beneficios calculables a aquellos que la terminan. 

En otro estudio se reporta que el nivel de educación de las personas va de la mano con el nivel de salud y la longitud de vida que tienen los dos diferentes grupos.  De acuerdo al National Poverty Center, en su publicación de marzo 2007, en la sección de Education and Health, las personas con niveles de educación más altos tenían en general, niveles más bajos en las enfermedades más comunes de la sociedad; dentro de esa lista están las más crónicas y difíciles de curar como enfermedades del corazón, diabetes, cáncer, y la obesidad que va de la mano con las otras enfermedades.

Estoy de acuerdo que hay muchas variables que afectan las condiciones del ser humano y su desempeño en la vida del mismo.  Pero creo firmemente que el estar educado te ayuda a confrontar los obstáculos que se nos presentan a todos.  No me digan que una persona que se puede defender verbalmente y cuestiona a las autoridades con argumentos lógicos y estratégicos de una manera ordenada, no va a tener más oportunidades de que se le abran las puertas del progreso personal, económico y social.  Una educación exitosa te prepara para eso, confrontar los obstáculos de la vida con muchas más herramientas que incluyen el hablar bien y en público, leer y escribir, y resolver problemas de números. 

Así que si hoy en día tienes pequeños en tu casa, y los amas con toda tu alma, decídete y comprométete a involucrarte en su educación sinceramente.  Prepárate tú mismo a ser mejor padre, lee información sobre el tema, haz preguntas a tus hijos como los puedes ayudar más.  Ve a conocer a los maestros de tus hijos. En fin, comprométete desde hoy para asegurar una buena educación para tus hijos.  Recuerda que su éxito de obtener una educación buena depende de ti como padre.  Y al pasar los años y ellos lleguen a ser adultos, tu obtendrás los beneficios de su éxito escolar también.  Todo se queda en familia.  Y si no te esfuerzas e inviertes tiempo hoy en día para que ellos salgan adelante académicamente, igual, las repercusiones serán de por vida.

Por Arturo Aldana

Referencias:

https://www.dosomething.org/facts/11-facts-about-education-and-poverty-america

http://www.npc.umich.edu/publications/policy_briefs/brief9/