No nos estamos educando los hispanos

Yo asistí a la celebración de la graduación que se llevó a cabo en el Save Mart Center en Fresno.  Era enorme y el centro estaba casi lleno. Según los organizadores, hubo 700 graduados latinos. Uno de los oradores señaló  que cuando se graduó en el año 1979, sólo había 12 graduados latinos y que, en comparación, las cifras de esa noche eran inspiradoras y alentadoras.

Recuerdo que cuando me gradué en 1989, había cerca de 150 latinos en mi clase que se graduaba también.  Así es, los números eran impresionantes.

Sin embargo, el día siguiente, cuando me desperté y estaba listo para comer un poco de menudo con mi hermana y cuñado, cuando leía el periódico Fresno Bee,  llegué a la sección en la que estaban hablando de los números de graduación de la Universidad de Fresno. La información me trajo de nuevo a la realidad. De acuerdo con el periódico Fresno Bee, se graduaron, 5.600 estudiantes en total el viernes 16 de mayo. Así que empecé a analizar los números de los latinos que se graduaron en comparación a los números de la población estudiantil en general  de Fresno State.  No pude evitar sentir enojo y tristeza al mismo tiempo.  Si analizamos las cifras de cerca, nos damos cuenta de que los latinos, estamos fallando en educarnos nosotros mismos.

¿Cómo es posible que nosotros, como latinos, que somos el 47% de la población general en Fresno y el 37% en el estado de California, graduamos sólo al 26% de nuestra gente?  Podemos culpar a todos los obstáculos y a todos los demás por este fracaso, pero para mí, los latinos-hispanos en general, somos los que continuamos fracasando al tratar de educar a nuestros hijos.  Afirmo esto porque somos los que van a seguir pagando por ese fracaso. Muchos de nuestros familiares siguen siendo los trabajadores laborales de la sociedad en lugar de ser los líderes.  Muchos de nuestros hijos continuarán luchando financieramente por el resto de sus vidas, ya que sin una educación alta tendrán menos opciones en el futuro. Estoy viviendo esa experiencia ahora.  Muchos de mis amigos y familiares que están en sus cincuentas de edad o más , no pueden asegurar un buen trabajo por lo que luchan en muchos sentidos sólo para mantenerse a flote. La mayoría de ellos no tienen una educación superior por lo que tienen puestos de trabajo donde tienen que competir con la nueva generación de latinos jóvenes y fuertes pero sin educación tambien.   Aún así, muchos de esos mismos latinos, quienes ya son mayores de edad y trabajan en trabajos sin futuro, son los afortunados. Sabemos que hay muchos de nuestros hermanos y hermanas, que no pudieron encontrar su camino en nuestra sociedad, terminaron en la cárcel o prisión. Basta con mirar los números desproporcionados de los latinos y los afroamericanos en el sistema penitenciario. Creo firmemente que la falta de oportunidades y la educación contribuyeron a ese resultado.

Una vez más, acepto que hay muchos obstáculos apilados contra los latinos y otras minorías en el sistema educativo y otras entidades sociales de apoyo.  Pero al final del día, nosotros como latinos somos los que pagan por las consecuencias de nuestras faltas de una buena educación.  Por lo tanto, es mi creencia de que "las ganas" de ser educados y exitosos en el futuro, tiene que venir desde dentro de nuestro ser, desde el núcleo de cada una de nuestras familias, desde todos los rincones de nuestras comunidades,  y luego, cuando la mayoría de nosotros se eduque, podremos exigir a la sociedad en general, justicia e igualdad.

Sé que podemos hacerlo mejor. Yo soy un eterno optimista, pero tenemos que exigir más a todos, incluidos nosotros.  Tenemos que ser la diferencia.  Sé que podemos.

Dedicado a mi sobrino Ali.

Por Arturo Aldana